Viajando por: La República Dominicana



MIGUEL ÁNGEL TABORGA


Santo Domingo (República Dominicana), junto con otros destinos relativamente próximos, es la meca del turismo internacional que aterido de frío en esta época del año, busca en sus cálidas playas el sol tropical, la cegadora luz del Caribe, el merengue, la bachata y el reggaeton para los más jóvenes, que resuenan en cada rincón y todo lo envuelven; la tranquilidad de un país donde el concepto tiempo es tan distinto del nuestro, la prisa no existe. Se busca también el jugo natural de toronja, piña o chinola; las blancas arenas de las playas más bellas del mundo (playa Bonita - Higüey); el sancocho, la "bandera nacional" o el moro de guandules, platos típicos por excelencia; pero sobre todo, se busca aquí el carácter amable, simpático, alegre, bullanguero y extremadamente cordial de un pueblo joven, volcado en el turismo, su principal fuente de ingresos. Este carácter tan peculiar es sin duda para muchos el principal atractivo del país.

La República Dominicana, o Santo Domingo, como es ofertado por las agencias de viajes, es un país fascinante, lleno de contrastes para el europeo, donde casi todo sorprende fuertemente. Su trepidante ritmo de vida, su color, su vitalidad, su alegría, su clima, su gastronomía, su espléndido marco natural, su riqueza humana; son éstas cualidades de Santo Domingo las que dejan una profunda e imborrable huella en el viajero.

Santo Domingo posee numerosos centros turísticos de primer orden. En el Sur, a orillas del mar Caribe, se encuentran entre otros, Barahona, Azua, Santo Domingo (la capital), Boca Chica, La Romana e Higüey, ya en el Este, donde para muchos se encuentran las playas más bellas del mundo. En el Norte, a orillas del océano Atlántico, se ubica el principal centro turístico del país, Puerto Plata, con aeropuerto propio, y la incomparable bahía de Samaná, donde se afirma que existe una palmera que es la original del idílico anuncio del ron Bacardi, lo que motiva que muchos turistas se fotografíen junto a la misma. Otros lugares de interés de la isla, son el valle del Cibao, cantado por Juan Luis Guerra, o Monte Cristi, en el extremo noroccidental.

Lo primero que sorprende al visitante según llega a Santo Domingo es la juventud del pueblo dominicano, que en las últimas décadas ha experimentado un fuerte incremento demográfico. Baste decir que de los siete millones y medio de habitantes, la mitad corresponde a niños escolarizados. Es realmente difícil observar personas mayores de 50 años por la calle. Esta juventud, unido al clima tropical y a la mezcla de las tres culturas originarias, (taina, africana y sobre todo española) han conformado en el dominicano un carácter muy atractivo, basado en su exquisita educación, hospitalidad, alegría permanente, buen humor y sobre todo muy comunicativo. Aquí todo el mundo se conoce, se tutea, son amigos, y es imposible sentirte solo.

Historia

La isla del mar Caribe denominada Quisqueya, era habitada por los indios nativos taínos cuando en 1.492 fue descubierta por Cristóbal Colón, quien bautizó aquellas tierras con el nombre de "La Española". Su hermano, Bartolomé Colón, fundó la ciudad de Santo Domingo, siendo el asentamiento europeo más antiguo de Nuevo Mundo. En 1.697 el tercio Oeste de la isla fue cedido a Francia, lo que hoy es Haití, país que se hizo con el gobierno de toda la isla en el año 1.795. El libertador de Haití, Toussaint L'Ouverture, invade y se apodera de Santo Domingo, que dos años más tarde vuelve a estar gobernada por España. En 1.822, Haití invade de nuevo Santo Domingo durante 20 años. En 1.844, se funda la República Independiente Dominicana, de la mano del hoy considerado padre de la patria, Juan Pablo Duarte, liberando al país del yugo haitiano.

En honor a la verdad hay que decir que la idea generalizada en Europa de un nivel de vida barato en Santo Domingo es falsa. La mayoría de los servicios que puede necesitar un turista como hoteles, restaurantes, diversiones, taxis, etc..., tienen un coste solo algo más barato al de España, con algunas excepciones por encima y por debajo. Lo que sí es cierto es la enorme diversidad de servicios existentes en algunos sectores, como el transporte público, donde las guaguas (modernos microbuses) o las motoconchos (ciclomotores de pequeña cilindrada) o carroconchos (turismo taxis que siguen una ruta fija) pueden transportarte por precios realmente económicos. Lo mismo ocurre con los hoteles, donde existe una gran variedad de categorías, algunas de ellas muy económicas, pero la relación calidad precio es en general similar a la conocida por nosotros.

Las guaguas

Una experiencia fascinante y muy recomendable, es viajar en guagua. En contra de lo que muchos piensan, las guaguas de Santo Domingo son en general modernos microbuses Mitshubissi, denominadas popularmente "las voladoras", por la alta velocidad que alcanzan, consiguiéndose desplazamientos rápidos. Son muy económicas y en ellas se respira una peculiar cultura, donde el egoísmo no tiene cabida. Normalmente, las de corto recorrido, suelen transportar un número de viajeros muy superior a sus plazas reales. Este hecho propicia que en las guaguas se desarrolle una peculiar y atractiva cultura del "amor al prójimo obligado". Nadie protesta por tener que juntarse hasta límites insospechados unos contra otros para dejar sitio a un tercero. Se cede siempre el lugar más cómodo a una persona mayor o una señora embarazada, por ejemplo. El cobro del billete, se realiza con la imprescindible y desinteresada colaboración de los pasajeros, ante la imposibilidad de acceder el cobrador al fondo del microbús, quien suele viajar en el estribo, gritando sin parar el destino que seguirá el vehículo. La música, merengue habitualmente, retumba en su interior. Al frenético ritmo es imposible sustraerse y es seguido por los viajeros, y a veces por el conductor, en animados movimientos semejando bailar. Solo entonces, y ante este espectáculo tan distinto al conocido, más cómodo y seguro, pero inmensamente más aburrido, uno recuerda sonriente y comprende por fin el verdadero significado de la conocida canción " la guagua" de la genial cubana Celia Cruz.

La influencia española se deja sentir fuertemente en numerosas ciudades. En la capital, debe visitarte la espléndida zona colonial donde se ubican monumentos arquitectónicos como el Alcázar de Colón, la Catedral, o las ruinas del monasterio de S. Francisco de Asís, primer monasterio de América. De época reciente es el Faro de Colón, espectacular monumento y algo polémico por su elevado costo que alberga, según los dominicanos, los restos mortales del gran almirante, aun que parece que estudios indepn dientes recientes indican que no es así.

El Malecón, largo paseo flanqueado por palmeras cocoteras que limita la ciudad con el Caribe, se haya presidido por la gigantesca estatua de Fray Antón de Montesinos, lanzando su voz al viento. Este predicador español fue el primero en fustigar públicamente la esclavitud y el mal trato dado a los indios por los colonos españoles, convirtiéndose en protector de los indígenas y en principal valedor de sus derechos.
Degustar en plena calle la caña de azúcar, el coco o una gran variedad de frutas tropicales, es algo cotidiano aquí. Los recuerdos y la artesanía se venden en cada esquina. Entre estas mercaderías destacan las piezas de larimar, piedra semipreciosa única en el mundo; o de ámbar, resina petrificada que en ocasiones contiene insectos atrapados de otras eras. Otras artesanías a la venta son las tallas de madera, artículos de cuero, como las sandalias, o las conocidas camisetas serigrafiadas, sin olvidar el ron, la bebida nacional por excelencia, de gran calidad, conocida por las tres "B", debido a las principales marcas: Bermúdez, Brugal y Barceló.

No es necesario vacuna alguna para entrar en el país. El dinero puede llevarse en euros o dólares USA, y cambiarlos por pesos dominicanos a medida que se vayan necesitando, y gastarlos luego empleando siempre el noble arte del regateo, muy extendido. La temperatura media en todo el año oscila entre los 22 grados nocturnos y los 30 diurnos. No se puede confiar en el servicio de Correos, sí en cambio en el telefónico, muy eficiente. Internet público está aún poco desarrollado y escasean los ciber espacios y menos aún el wifi.

La picaresca, agudizada por los escasos medios económicos de la población, está también muy extendida, por lo que es necesario ir muy despierto y no dejarse "liar". Sin embargo el índice de delincuencia en la República Dominicana es muy inferior comparado con otros países caribeños. Una eficaz "policía del turista" vela constantemente por la seguridad del forastero. Campañas publicitarias televisivas conciencia a la población de la necesidad de "cuidar" al turista. La estancia en Santo Domingo nos resultó grata, segura, y desde luego ha supuesto toda una experiencia atractiva e imborrable que invita a ser repetida.


Galería fotográfica

Después del reportaje escrito os invito a ver una galería fotográfica de este 'pequeño paisito que gusta a la gente', como dice la letra de un antiguo merengue, y muy grande por su humanidad, hospitalidad y riqueza paisajística.

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