9ª - Cueva del Valle - Rasines
MIGUEL ÁNGEL TABORGA
Hoy visitaremos la Cueva del Valle, donde aún parecen escucharse, en medio del silencio, las voces de los antepasados prehistóricos que allí habitaron, haciendo de ella su inmenso hogar, majestuoso, en torno a 50 kilómetros de desarrollo, lo que hace de este sistema el tercero más grande de España. De la misma boca manan las cristalinas aguas del río Silencio, nombre justamente ganado ya que debido a su lecho arenoso y sus riberas de hierba, las aguas discurren en medio de un espectacular silencio. La Cueva del Valle se sitúa al fondo de la mies de Rasines, junto al monte Cerreo.
Se trata de un enclave natural de gran belleza, por su majestuosidad y las filigranas que el agua ha ido esculpiendo en la roca a través de los siglos, formando grandes estalactitas, estalagmitas y un sinfín de canalillos caprichosamente labrados en el techo de la cueva. No obstante son muchos los que desconocen el gran valor que la cueva encierra por dos aspectos diferentes. De un lado, con sus 50 kilómetros de desarrollo, se trata del tercer sistema cárstico en longitud de la Península Ibérica, conocido con el nombre de Caballos-Valle o Red del Silencio, y desde luego el más largo de la región. Por otro lado, en el año 1.905, el prehistoriador Lorenzo Sierra, a la sazón superior del Colegio San Vicente Paúl, de Limpias, descubrió el potencial que la cueva tenía como yacimiento prehistórico. Para alcanzar la boca de la cueva del Valle, habremos de llegar hasta la localidad de Rasines.
Una vez allí nos adentraremos por el valle o mies a través de cualquiera de los caminos de Concentración Parcelaria que lo cruzan hasta el fondo del mismo. No es aconsejable adentrarse en la cueva, ni siquiera unos metros a partir de la ausencia de luz natural. Todas las cuevas pueden resultar muy peligrosas sino se dispone de la experiencia, conocimientos y equipo necesarios, propios de los espeleólogos. Visitar la entrada o la boca de este enorme sistema cárstico será suficientemente atractivo y sin riesgos para el gran público. Con respecto a la importancia que la Cueva del Valle tiene por los hallazgos prehistóricos encontrados, la Gran Enciclopedia de Cantabria nos narra las investigaciones llevadas a cabo a lo largo de los años desde su descubrimiento.
En 1.961, A. Cheynier y J. González Echegaray, realizaron un trabajo de reconstrucción y síntesis del yacimiento. La estratigrafía del Valle es sencilla:
Sobre un nivel inferior de industria escasa y poco típica, se depositaron dos importantes estratos del Magdaleniense Superior- Final y del Aziliense. El primero de ellos contenía una rica industria ósea con arpones de una y dos filas de dientes; numerosas azagayas decoradas con diversos motivos esquemáticos o en relieve; punzones, varillas, agujas y sobre todo, un magnífico bastón perforado, con representación figurativa y minuciosa de una cabeza de cierva y algunos signos, así como un hueso de ave, finamente decorado con figuras de caballos, ciervos esquematizados y otras formas interpretadas como peces.
El nivel Aziliense contenía una industria ósea con arpones aplanados y algunos punzones, destacando entre las piezas líticas la multiplicación de los útiles microlíticos, con aparición frecuente de piezas triangulares. La fauna existente en una cueva está determinada por la humedad y temperatura, casi constantes, que forman un biotopo único.
Los animales que la habitan en su interior, han perdido total o parcialmente la vista y el color, debido a la falta de luz. Su metabolismo y tasa de reproducción es baja. Los pobladores cavernícolas de estas oscuras profundidades pertenecen a distintas especies de insectos, arañas y ciempiés.
La boca o entrada de la cueva del Valle es sin duda uno de esos lugares hermosos que parecen inalterables a lo largo de los tiempos. Una inmensa boca que nos susurra, si sabemos escucharla, historias remotas de una vida pasada, pero que dejó su impronta para que nosotros pudiéramos saber un poco más de nuestro origen. Historias también del interminable trascurrir de unas aguas mágicamente silenciosas que a fuerza de caricia construyeron en la roca este impresionante sistema cárstico, verdadero entramado de túneles, galerías, salas, torcas y simas.
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