Bejes - Picos de Europa - Cantabria




MIGUEL ÁNGEL TABORGA

Enclavado en pleno corazón de los Picos de Europa; a la sombra de imponentes peñascos que parecen guardar un increíble equilibrio; acariciado por las nieblas de invierno y quemado por el cálido sol del verano; encaramado en las alturas, en el reino del rebeco y la chova, se encuentra Bejes, un pueblo pintoresco donde los haya y cuya visita supondrá al viajero conocer y deleitarse con uno de los paisajes más singulares de Cantabria.

Conocido sobre todo por sus afamados quesos picones, Bejes es toda una sinfonía de color y vida. Se encuentra inmerso en medio de una naturaleza exuberante, plena de bosques autóctonos y de gargantas tan profundas que parecen no tener fin, y torres tan altas de roca caliza que se mezclan con las nubes sin que la vista alcance el final. El alma se encoge ante tanta belleza y grandiosidad y el hombre se siente aquí, más que en ningún otro lugar, insignificante ser en la naturaleza, y no puede por menos que dudar de su pretendido poder sobre ella, como rey que dicen que es.

La vida en Bejes transcurre tranquila. Apenas pasa nada relevante excepto el duro trabajo cotidiano de sus habitantes, esforzados en arrancar riqueza de vaguadas, peñas, cuevas y pastos. El pequeño bar, centro de reunión de la aldea, se puebla de rostros cansados al anochecer, curtidos por el aire gélido de los Picos. Es el único momento de descanso, aprovechado para comentar los avatares de un día duro, pero no menos que el siguiente. Algunos excursionistas observan silenciosos, intentando comprender la vida aquí, en la alta montaña, tan distinta a la suya.

Paseos

Dos son los paseos más característicos que pueden realizarse en las inmediaciones de Bejes. Sin lugar a dudas, el más espectacular y agreste es el que se ofrece al visitante a través de la Sierra de la Corta. Resulta algo largo (unos 12 kilómetros) pero se trata de una de las pistas forestales más bellas de los Picos de Europa en Cantabria. El camino comienza una fuerte ascensión hasta el Dobrillo, donde aún se conservan los restos de las antiguas fundiciones del mineral extraído del macizo, y desde donde se observan unas excelentes vistas. Posteriormente la pista circula entre un hayedo de indudable encanto y atraviesa impresionantes cortados, con gargantas muy profundas y sobrecogedoras, en cuyo fondo es visible en algunos lugares el canal de agua utilizado para producción eléctrica. Finalmente se alcanza de nuevo el asfalto, esta vez perteneciente a la carretera que une Sotres y Tresviso. Si se desea continuar la ascensión, en el mismo entronque de caminos parte una pista ascendente que nos conducirá hasta las minas de Andara, donde existe un refugio. También nos hallaremos muy próximos al lago Redondal, muy desecado por las filtraciones que ha sufrido en los últimos años fruto de las voladuras efectuadas para la extracción del mineral.

Otro paseo de no menor belleza, pero mucho más corto, es cruzar el collado Pelea, hasta alcanzar la localidad de Cabañes, situada al otro lado. Para hacerlo, se habrá de tomar, en las inmediaciones del barrio de Quintana, una empinada pista que cruza dicho collado y desciende hasta este último pueblo. Todo el camino es de una impresionante belleza. Muy próximo a Cabañes se encuentra una singular castañera, con notables ejemplares centenarios, de indudable valor ecológico.

Productos típicos

El queso picón "Bejes-Tresviso" es el producto típico más afamado que se elabora en esta localidad de montaña. Goza de denominación de origen y su fama ha sido justamente ganada a lo largo de los años y su calidad revalidada en certámenes internacionales donde ha conseguido numerosos galardones incluidas algunas medallas de oro. Las excelentes condiciones medioambientales de las cuevas que rodean ambos pueblos, donde se desarrolla de forma natural el "penicilium roquefortis", artífice auténtico del producto, proporcionan al queso una maduración única, completamente natural, que le otorga el color, sabor, textura y olor tan característico y apreciado por los consumidores de todo el mundo.

El orujo y otros productos lebaniegos tienen también su producción en Bejes. Se trata de un producto de fuerte raigambre y tradición, indispensable en todo hogar de Bejes. Se elabora a partir de la destilación en alquitara del brujo de uva, es decir, el resto del fruto una vez extraído en prensa o mediante pisado, el primer zumo para la elaboración del vino.

Finalmente, Bejes es productor también de carne de excelente calidad, merced a los pastos de alta montaña que posee en zonas próximas como La Llama, especialmente ganado ovino y caprino, siendo ambas carnes especialidad que no debe faltar en la cocina de los Picos de Europa.


Cómo llegar

Para acceder a la bella localidad de Bejes desde Santander, se habrá de tomar la autovía de Torrelavega y una vez en esta ciudad, continuar trayecto a través de su ronda norte, en dirección a Oviedo. Se continuará esta carretera nacional hasta Unquera, donde se tomará la carretera que conduce a Potes, a través de localidades como Panes, y el impresionante desfiladero de La Hermida. Es precisamente en su mitad, en la localidad del mismo nombre, donde se debe tomar la nueva carretera, con piso de hormigón, que conduce a Bejes, realizada a través de escarpados roquedos y con excepcionales vistas. La distancia entre Santander y Bejes es de 105 kilómetros aproximadamente.

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