
M.A.TABORGA
Intrépido salto de benjaminas aguas, puras y cristalinas, que apenas ven la luz al nacer son despeñadas sin piedad a un vacío rebosante de naturaleza. Es el nacimiento del río Asón, en el collado del mismo nombre. Unas aguas que tienen prisa por crecer, alimentadas por numerosos arroyos que las convierten rápidamente en río adulto, caudaloso, en escasos kilómetros, conscientes quizás del corto camino que las separa del mar. La cascada del Asón es posiblemente el mayor salto natural de agua de la región, desde luego el más espectacular, siempre que se contemple en época de lluvias, ya que en el estío, la blanca cola de caballo de más de 40 metros de altura, queda reducida a un fino hilillo, apenas perceptible.
Situarse al pie del gran salto de agua, causa sensaciones diversas al visitante que, por un instante y como en los cuentos, escudriña la pared tras la blanca masa de agua en busca de inexistentes pasadizos secretos que escondieran fabulosos tesoros, mientras el estruendo del agua en su vertiginosa caída llena todo el ambiente y una tímida salamandra se esconde presurosa bajo la hoja otoñal caída, precavida ante la presencia extraña del hombre, siempre peligrosa para tan pequeño reptil.
El Collado del Asón, declarado Parque Natural por el Gobierno de Cantabria y antes, paraje incluido en el Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico del IGME, supone un área de indudable valor ecológico, con identidad propia. Se ubica en la zona suroriental de Cantabria, entre la Gándara (último pueblo del valle de Soba) y Arredondo.
El nacimiento del río Asón está originado por la salida en cascada de las aguas infiltradas a través de las grietas y oquedades de la roca caliza, las cuales han ido formando cavidades y túneles de diferente magnitud, dando lugar a importantes procesos cársticos. La observación detallada de las rocas, a lo largo de la bajada hacia el río, es otra importante característica de este lugar, pues permite reconocer grandes acumulaciones de fósiles con formas de arrecifes, desarrollados en mares existentes hace 100 millones de años. Son el origen de las calizas arrecifales, que constituyen grandes masas de roca en las laderas del valle.
En sus primeros nueve kilómetros, hasta el pueblo de Arredondo, el río Asón precipita sus aguas a través de un estrecho valle glaciar en forma de U de singular belleza paisajística, descendiendo en este primer tramo unos 500 metros de altitud. Laderas cubiertas a veces de frondosa vegetación autóctona, y coronadas siempre por picachos abruptos de roca caliza, dibujando curiosas e imponentes formas que semejan en ocasiones inexpugnables murallas naturales de fortalezas medievales inexistentes.
Altitudes infranqueables donde el águila, el halcón o el buitre encuentran su hábitat perfecto y desde donde pueden dominar todo el valle en busca de presas estas aves rapaces, auténticas reinas del cielo. El valle puede contemplarse en todo su esplendor en la magnífica vista que ofrece al visitante el mirador del Collado del Asón, situado a 682 metros de altitud, y al que se accede por carretera desde el valle de Soba o desde el pueblo de Arredondo, "la Capital del Mundo" al pie de Peñas Rocías, a 45 km. de Santander, con su singular torre cilíndrica, campanario de la iglesia parroquial, mezcla de faro marino y minarete de mezquita musulmana.

Precisamente es en Arredondo donde el Asón presta generoso sus aguas al Centro Ictiológico de la Consejería de Ganadería, Pesca y Biodiversidad donde se producen, a través de un delicado proceso de incubación, los alevines de trucha y salmón, especies piscícolas más características de estas aguas, que se emplearán posteriormente para las repoblaciones que se efectúan todos los años en los ríos de la región. El Asón siempre ha tenido una excelente fama como buen río salmonero y truchero, especialmente en sus cursos medios. Una fama justamente ganada por el elevado número de ejemplares de gran calidad que los pescadores ribereños y venidos de fuera, capturan cada temporada, premio extraordinario a magníficas jornadas de pesca fluvial.
Desde el collado parte una senda peatonal que se adentra en el parque natural Collados del Asón. La misma se encuentra bien señalizada. Más abajo, al pie de la cascada también se accede cómodamente a través de una pequeña senda, pero suficiente para llevarnos con relativa seguridad al pie la misma.
Entre los mamíferos más representativos de estos parajes, en los que se incluyen los montes que rodean el nacimiento del Asón, se encuentran la liebre, corzo, jabalí, zorro, tasugo, nutria, erizo, lobo, gato montés y garduña. A las ya mencionadas aves, habría que añadir como más representativas, la perdiz roja y pardilla, sorda, cordorniz, tórtola, corneja, ave fría, arrendajo, mirlo acuático, milano, búho, lechuza y cuervo, entre otras. Toda una amplia representación del mundo animal conviven en estos montes abruptos, infranqueables en ocasiones, lo que ha permitido su mejor conservación.

La riqueza forestal autóctona de la zona del nacimiento de este río se compone principalmente de haya y encina, y roble albar en menor medida. En la parte más baja, se pueden observar diversas plantaciones de especies maderables de crecimiento rápido, como pinos y eucaliptos. No obstante hay que señalar que en estos montes conviven numerosas especies forestales, por tratarse de parajes relativamente vírgenes, donde la incidencia del hombre ha sido por fortuna escasa, debido a las dificultades que presenta el terreno para extracciones maderables rentables. Se pueden encontrar ejemplares de abedul,en las partes más altas, castaño, laurel, olmos, arces, y acebo. A destacar la aliseda existente en una ladera muy húmeda, junto al pueblo de Asón, y que constituye una de las mejores representaciones de aliso que existen en la región. Otras especies vegetales, muy numerosas como el helecho y una gran variedad de musgos, otorgan a la zona una riqueza botánica excepcional.
La cabecera del río Asón, representan un entorno de extraordinario valor ecológico y un excelente ejemplo de erosión remontante, habiendo cortado el valle fluvial, en parte, un antiguo valle glaciar proviniente del Oeste. En las inmediaciones del mirador ubicado en el Collado del Asón pueden apreciarse con toda claridad las morrenas glaciares. Por todo ello es uno de los conjuntos geológicos de mayor interés que existen en Cantabria, y que debe ser visitado detenidamente, para observar todas las peculiaridades que encierra. Lugar al tiempo de incomparable belleza natural, causará en el visitante un profundo sentimiento de admiración y respeto hacia el medio natural.


bibliografía:
"Gran Enciclopedia de Cantabria"
Editorial Cantabria
"Valles y comarcas de Cantabria: El Alto Asón"
Fundación Santillana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario